Carnaval

El peregrinaje es largo
pero la máscara puede convertirlo
en un Carnaval dulce y solitario.
Hay, en la fiesta, otras sombras,
rostros ocultos tras el disfraz
que son al baile lo que los búhos a la noche.
Se mueven al ritmo de los tambores,
aunque no son tambores sino el pulso
del animal salvaje que los habita,
los aullidos sordos sobre la bocina
que nunca suena.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s