Y que nadie sea absuelto por no quererse

Es cierto: ahora vives con un francotirador apuntándote a la nuca y otro apuntando al corazón. Y con el miedo. Que yo tengo. Porque hace mucho tiempo que cada vez que una bala te alcanza soy yo la que sangra. También.
Y entretanto: barricadas cuerpo a cuerpo, la abstinencia de nuestra parada que sigue esperando su #dosis (la mía) y el bus que no llega nunca antes que las ganas -ay, si las marquesinas hablaran…-. Entretanto caricias que aceleran los latidos, llevarte de la mano al deseo, quitarnos el maquillaje a besos.
Y luego: mi alegría tu miedo mi recuerdo tu agobio mi humor tu reproche mi perdón tu perdón nuestro abrazo.
Pero hoy, que no estás, que estoy sentada en mi cama, que tú vas camino al pueblo y yo quiero ser el camino y quiero ser el pueblo. Hoy me escondo bajo la sábana a modo de bandera blanca y pienso en firmar la rendición porque como no acabe pronto esta guerra, como se te ocurra volver a besarme… tendré que matarte.
Decide tú
si a polvos
o a ausencias.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s