Hace mucho tiempo que hace tanto tiempo
que no me tiendo sobre nuestro lenguaje.
 
Guardé tus fonemas favoritos en la última luna.
Punzante, hundió su extremo en mi centro:
 
mi voz sostenida en la noche
como pez columpiándose en su anzuelo.
 
Laureles de silencio coronan la nada.
Oigo la palabra del mudo.

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